IA 3 de julio de 2026 Por Jorge Muñoz

¿La inteligencia artificial nos está volviendo más perezosos (y dependientes)?

La IA elimina las tareas pesadas, pero también nos acostumbra a no hacer nada. Una reflexión sobre cómo nos vuelve más perezosos y la dependencia que estamos creando hacia ella.

¿La inteligencia artificial nos está volviendo más perezosos (y dependientes)?

Voy a decir algo que igual no es muy popular: creo que la inteligencia artificial nos está volviendo más perezosos. Y, sinceramente, lo veo como un problema. Ojo, no soy ningún enemigo de la IA —me parece una tecnología maravillosa y la uso a diario—, pero llevo un tiempo notando un efecto secundario que me preocupa, en los demás y en mí mismo.

De construirlo todo a mano a automatizarlo todo

Hace dos o tres años, cuando la inteligencia artificial todavía no estaba por todas partes, estábamos acostumbrados a trabajar de otra manera. Si eras freelance y hacías páginas web, lo construías todo a mano. No había automatizaciones ni atajos: cada cosa, por digital que fuese, la creabas de forma artesanal, pieza a pieza.

Luego llegó la IA y se llevó por delante todas esas tareas repetitivas y pesadas que antes nos comían el tiempo. Y en eso, que quede claro, me parece una maravilla. Me alegro mucho de que exista, porque había trabajos absurdos que no aportaban nada y que ahora simplemente desaparecen. Hasta aquí, todo positivo.

El problema: nos acostumbramos a no hacer nada

El problema viene justo después. Como ahora lo automatizamos todo, nos estamos acostumbrando a trabajar cada vez menos y a que lo haga la IA. Y eso, poco a poco, nos vuelve más perezosos.

¿Por qué es un problema? Porque tarde o temprano llega una tarea que la inteligencia artificial no puede hacer, y entonces te das cuenta de lo mal acostumbrado que estás. Psicológicamente te da una pereza enorme, te cuesta un esfuerzo mental que antes no te suponía nada, simplemente porque ya casi no hacemos nada por nosotros mismos.

Y lo digo por experiencia propia. Yo mismo noto que cada vez soy más perezoso. Antes hacía muchísimas más cosas de forma artesanal; ahora, si tengo que hacer algo a mano, por mínimo que sea, lo primero que pienso es: «ojalá pudiera hacer esto la IA». Eso, hace tres años, no me pasaba.

El mismo efecto que las redes sociales

Me sirve mucho el símil con las redes sociales. Mucha gente ha perdido capacidad de concentración y de atención por su culpa: te acostumbras a que todo sea rápido, a consumirlo todo en segundos, y acabas cansándote enseguida de cualquier cosa que requiera un poco de esfuerzo sostenido.

Creo que la inteligencia artificial va a provocar algo muy parecido, pero en el trabajo. Nos va a volver a todos más vagos y más dependientes, porque una vez que algo lo hace la máquina, ya no queremos volver a hacerlo nosotros a mano. Perdemos el músculo, igual que está pasando con la atención.

La dependencia que viene (y por qué es un riesgo)

Y aquí está, para mí, el verdadero peligro a largo plazo: la dependencia. Si lo delegamos absolutamente todo, acabamos dependiendo por completo de las empresas de inteligencia artificial. Y esas empresas, el día de mañana, pueden subir los precios.

Ahora mismo es todo bastante económico, sí, pero hay que entender por qué: muchas de estas empresas están prácticamente regalando el servicio, funcionando a pérdidas, quemando dinero para ganar mercado. Eso no va a durar para siempre. De aquí a cinco años, cuando casi todo dependa de la IA, veo dos caminos: o pagamos cantidades de dinero muy grandes a empresas como Anthropic, OpenAI y compañía, o empezamos a invertir en montar inteligencia artificial en local. Esto último supone un desembolso grande al principio, pero a la larga lo amortizas de sobra.

Y lo más inquietante es que ya no hay marcha atrás. Una vez has probado algo tan cómodo como que la IA te lo automatice todo, volver a como trabajábamos antes deja de ser una opción real. Esa comodidad engancha, y engancharse a algo que controla otro siempre es delicado.

Conclusión

Que no se me malinterprete: la inteligencia artificial es increíble y no pienso renunciar a ella, entre otras cosas porque, como digo, ya no hay vuelta atrás. Pero sí creo que merece la pena ser conscientes de lo que estamos cambiando por el camino: nuestras habilidades, nuestra tolerancia al esfuerzo y buena parte de nuestra independencia. Yo intento usarla como lo que es, una herramienta, y obligarme de vez en cuando a hacer cosas a mano para no perder el oficio. Porque el día que solo sepamos pedirle cosas a la IA, seremos mucho más vulnerables de lo que creemos.